jueves, 28 de mayo de 2009

Adicciones

Un día froté una lámpara:

Y salió un genio que me concedió un deseo,

Le pedí un desfile mundial dedicado a mi persona: "quiero carrozas como las del día del orgullo, otra como la de la coronación de Isabel segunda y un sequito de pugs vestidos de esmoquin.
También quiero un coro que cante la canción de la champions, un water enorme homenaje ala poesía de esos que dan coloquios vestidos de negro, un hombre disfrazado de rosquilla, una piscina de crema catalana, mucha purpurina, miles de falos gigantes, una bandera con mi cara serigrafiada donde diga "guays populus" y...y..."

Por lo menos fuí original con el deseo, el genio puso cara de fliparla.
"-¿por qué no pides todo el dinero del mundo?
-Pues mira, lo primero, un genio tiene que ser la reostia organizando eventos (esto nos lo enseño Aladdin) y segundo por que me echaría a perder por mi predisposición a las adicciones."

Cuando me levanté del suelo espuma blanca salía de mi boca, tenía un cardado muy "casual" y el corazón me iba a mil, ¡MENUDO VIAJE! ¿sabéis lo que hice? Frotar la lámpara de nuevo que me quedaban dos deseos....

3 comentarios:

Julio González dijo...

se te echa de menos. Nos tienes olvidados. Bueno no, ME TIENES olvidado. No es justo. No te mereces los tres deseos

dEsoRdeN dijo...

¿Seguro que el genio era el de dentro de la lámpara? ;)

Nagore dijo...

já sou medico-dentista!